Ante la madurez de la profesión de SEO quiero escribir una reflexión sosegada sobre nuestra profesión, cosa que echo en falta de entre todo lo que leo y consulto, ya que sólo hablamos de lo operativo.

Un poco de conexto.

Los comienzos del SEO

Las primeras referencias a Search Engine Optimization han quedado guardadas en Way Back Machine en un artículo publicado por Danny Sullivan en Search Engine Watch en 2004.

Éstas datan exactamente de 1997 en Search Engine Watch (SEW), cuando después de varios tanteos, definitivamente usan ya el término Search Engine Optimization, pero en el meta tag, en el body de la página escribían Search Engine Design o incluso Search Engine Positioning.

Es finalmente en diciembre de 1997 en un anuncio de la empresa de Paul Bruemmer donde se expresa con claridad Search Engine Optimization.

A partir de aquí, se va desarrollando una profesión que se redefinía a si misma conforme iba pasando el tiempo, se desarrollaban prácticas, la tecnología de los buscadores avanzaba, tanto para dar un buen servicio como para evitar las manipulaciones de los resultados de búsqueda, etc.

El profesional SEO

Yo me he hecho consultor SEO de forma autodidacta al estilo de cualquier oficio, como seguramente muchos de mis compañeros de generación, desde 2009 y antes.

Asistiendo a las charlas de Fernando Maciá cuando venía a Valencia, yendo a conferencias, a los congresos de Gianluca Fiorelli…

Leyendo libros de autor, cientos de artículos, decenas de vídeos, tutoriales, casos prácticos… y por supuesto con la práctica y experiencia de la profesión desde entonces.

Afortunadamente, los grandes profesionales han estado siempre compartiendo su saber hacer y muchos hemos aprendido esta profesión siguiéndolos.

Los SEOs más jóvenes, se han encontrado con escuelas, másters o cursos muy especializados y cada vez más reconocidos, y han podido formarse en esta profesión de una forma más normalizada y reglada.

Si es cierto, que cada escuela atesora su prestigio ganado a base de tesón y esfuerzo, también es verdad que ninguna ostenta la oficialidad y son acreditadoras en base a su exclusiva reputación, como tantas otras escuelas.

Así pues, ahora convivimos SEOs de oficio autodidactas, con SEOs de formación académica no oficialista pero sí más profesionalizados.

Está claro que el SEO está recorriendo el camino que otras profesiones caminaron, del oficio a la profesión.

Entre el oficio y la profesión

El SEO no tiene una definición consensuada, cada maestro tiene su librillo.

Y está lleno de ramificaciones y especialidades, tenemos el SEO técnico, el SEO estratégico, el SEO de marca, el SEO semántico…

En cuanto a técnicas, tenemos el marketing de contenidos, estudio de palabras clave, la intención de búsqueda, el link building, la Web Performance Optimization, las Core Web Vitals, el EAT, la configuración de servidores…

¿Dónde empieza y dónde acaba? A mi me interesa este debate.

¿A qué área pertenece: a comunicación, a programación, sistemas, marketing, matemáticas, diseño, periodismo, lingüística, negocio…?

El SEO, sea lo que sea, es una profesión importante.

Si lo miramos desde el punto de vista económico y empresarial, es indudable que genera negocio, ingresos y fidelización.

Si lo miramos desde el punto de vista de la información y el conocimiento, tiene una gran responsabilidad, responsabilidad compartida con Google y su EAT.

Que cada uno tenga su propia forma de entender la profesión es algo hermoso y enriquecedor, es incluso conmovedoramente salvaje.

Pero mientras siga así, descabezado y sin un mínimo de consenso, tengo la sensación de que el SEO estará más cerca del oficio que de la profesión.

Leer un poco sobre cómo se han formado otras profesiones a lo largo de la historia, arroja algo de luz.

Por ejemplo, en el caso de la arquitectura, se ha documentado bien como pasó del oficio a la profesión, según se lee en la presentación del libro El arquitecto ilustrado. Del oficio a la profesión de Carlos J. Irisarri, leo:

«… un momento crucial en la historia del arquitecto: su establecimiento como profesional en el siglo XVIII tras un proceso iniciado en el antiguo oficio medieval. La creación de las primeras competencias y regulaciones, el corporativismo, la codificación del saber necesario y el sistema de aprendizaje para alcanzarlo, perfilan esta transformación y explican modos de hacer y de pensar que llegan hasta nuestros días. A ello se suman consideraciones sobre el estatus del arquitecto, su conciencia social o su ética profesional que responden al ideario ilustrado».

Se lee: competencias, regulaciones, corporativismo, codificación, sistema de aprendizaje, modos de hacer, modos de pensar, estatus, conciencia social, ética profesional.

Hay mucha más información sobre el paso del oficio a la profesión en otros sectores, otro ejemplo, la exposición en Barcelona titulada: El diseño gráfico: de oficio a profesión (1940-1980), cito: «una exposición que demuestra cómo el diseño gráfico pasó de ser un recurso de baja estima para las mentes publicitarias de la época, para convertirse en pieza fundamental para vender productos o promocionar eventos».

De lo que acabo de citar, me dan miedo las palabras regulaciones y competencias, por lo que pueda dejarse fuera.

De la codificación del saber y sistemas de aprendizaje, parece asumido por esas nuevas escuelas.

Lo que sí veo pertinente, pero no iniciado, es el corporativismo.

Un corporativismo entendido como asociación que se dedicara a consensuar qué es y qué no es esta profesión, que habilitara una acreditación a los profesionales, a las escuelas, que animara a los asociados a la conciencia social, a la ética profesional, que contribuyera a construir un estatus al profesional, y sobre todo que normalizara la profesión.

Lanzo pues desde estas líneas, yo Álvaro Pichó, la petición a la comunidad SEO, al menos la española, de la necesidad y conveniencia de una asociación profesional de Consultores y Agencias SEO.

También, si hago una posible similitud con lo citado sobre el diseño gráfico, cito «pasó de ser un recurso de baja estima […] para convertirse en pieza fundamental».

Me lleva a preguntarme, cómo es vista la profesión desde fuera, qué piensan que somos los consultores SEO y las agencias. Qué han oído, qué les han dicho… Qué se creen y qué no.

Sospecho, que al estar entre el oficio y la profesión, habrá tanto suspicacias como habrá mucha consideración, situación a la que no se enfrentan ninguna de las profesiones canalizadas desde la universidad y/o desde los másters y cursos más prestigiosos.

A día de hoy, que yo y cualquiera, digamos que somos SEO, solo se respalda por el honor de nuestra palabra y tras la obtención de resultados, y esto se llama precariedad.

Precariedad en la que vivimos muchos y que, quizá, le podemos evitar a los que vienen detrás creando esa asociación.

Entonces, ¿Qué es el SEO?

Como no quiero dejar el debate a mitad, cometo la osadía de compartir mi propia definición.

Pero, por qué me empeño en dar con una definición que aspire al consenso.

Aquí evoco una alucinación o una pesadilla, y disculpad el tono, esta es que llega un cuñado a una tertulia de televisión y suelta: «El SEO es la forma que tienen los profesionales de manipular y engañar a los buscadores de internet», dejándonos a los profesionales honestos abatidos por nuestra ingenuidad y derrotados por nuestro soslayo.

Voy pues con mi definición que es relativamente reciente y muy motivada por evangelizar la profesión, explicarla de la forma más sencilla para que se perciba como fundamental en el mundo de la empresa, como lo logró en su día el diseño gráfico.

Y como llevo un tiempo pensando en este artículo que ahora escribo, y pensaba mucho en nosotros los SEOs, he querido doblar la definición, una hacia el cliente y otra hacia nosotros, esto es:

De cara al cliente, el SEO la estrategia de captación y fidelización de clientes a partir de la creación de contenidos publicados en el sitio web.

A nivel interno, el SEO es la Ingeniería de la Rastreabilidad e Indexación de los sitios web en general y de cada URL en particular.

Lo llamo ingeniería, sí.

Un ingeniero me decía esta semana que «ingeniar es crear algo a partir de unas reglas. Luego, no es lo mismo aplicar las reglas de ingeniería que es lo que hacemos casi todos los ingenieros».

Y aquí quiero traer a colación, cosas dichas recientemente tras el falleciemiento de Bill Slawski, según pude leer en el artículo SEO pioneer and expert Bill Slawski passes away, escrito en Search Engine Land por Danny Goodwin en el que comenta: «Slawski did SEO before Google existed. Heck, he did SEO before SEO was even called SEO».

En castellano: «Slawski hizo SEO antes de que existiera Google. Diablos, hizo SEO antes de que SEO se llamara SEO».

Entre la definición de Ingeniar y la historia del señor Slawski, puedo decir sin miedo a equivocarme, que Slawski ingenió el SEO.

Y seguramente muchos otros. Tuve la suerte en Valencia, de coincidir con un SEO de los del principio que me dijo que ellos hacían SEO antes de saber cómo se llamaba, hasta que un día su socio le dijo, «Ya sé como se llama lo que hacemos, se llama SEO». No menciono su nombre por no molestar pero estaría encantado de decirlo.

Así es como llego a la idea de que el SEO es lo ingeniado a partir de las reglas de la Rastreabilidad e Indexación.

Así es como llego a la idea de que el SEO es un producto, servicio o solución de una matriz superior que me atrevo a llamar Ingeniería de la Rastreabilidad e Indexación.

Sin embargo, los SEOs solo sabemos de una parte de esta ingeniería, nosotros trabajamos el ser encontrados, mientras que otros, los profesionales de los buscadores (Google, Bing, Yahoo, Baidu, DuckDuckGo, Qwant…) trabajan el buscar.

Puede ser esta la razón de porque no hay un grado universitario, porque medio grado sería cómo buscar, y el otro medio grado como ser encontrado.

Además quiero añadir la descripción que mi padre, Vicente Pichó, Ingeniero de Caminos Canales y Puertos, me explicó sobre la ingeniería, le parafraseo: «Ingeniería es: te lo hago igual o mejor, y más barato»

Podemos decir también, que en el momento en que el SEO se esfuerza en economizar las acciones en pos de los resultados, está haciendo ingeniería.

Animándome a imaginar qué otros productos o soluciones más allá del SEO podría darnos esta Ingeniería de la Rastreabilidad e Indexación, me asomo al mundo del Big Data, al mismo espacio personal de cada ordenador y dispositivo.

En definitiva a poder rastrear datos que previamente hayan sido indexados debidamente para recuperar información clasificada por búsqueda.

Búsquedas que clasifiquen, esto sería la Ingeniería de la Rastreabilidad e Indexación (IRI), al menos desde las primeras reflexiones que como hipotetizador ofrezco, comparto y solo aspiro a que animen el debate, se aleje poco o mucho de lo que aquí se dice.

Esto es, nada más, un cordial saludo.

Álvaro Pichó en Valencia el 16 de junio de 2022

Agradecimientos

A Gregorio Hernández, Ingeniero de Caminos, y a Juan Artal, Empresario, por atender mis consultas durante la elaboración de este artículo.

Comentario a la posible Asociación

El dominio asociacionseo.es está libre y no he querido adquirirlo pues lo mío es un interés comunitario.

Creo que quien debiera liderar este proyecto son todos nuestros grandes profesionales conocidos por todos.

Me animo a sugerir un logo:

Logo asociación SEO española - Consultoría SEO Levante